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10 de enero de 2024

Una alternativa sostenible: Filipinas utiliza las cáscaras de coco como reemplazo del telgopor

En un mundo cada vez más consciente de la urgencia de cuidar el planeta, la lucha contra la contaminación se manifiesta de maneras innovadoras. Un claro ejemplo de esto es la iniciativa que está tomando forma en Asia, donde el telgopor, conocido por su lenta degradación de hasta 500 años, podría ser reemplazado por la adopción de cáscaras de coco como alternativa sostenible.

En Filipinas, el segundo mayor productor mundial de cocos, la cantidad de cáscaras desechadas o quemadas anualmente asciende a unos 9000 millones. En este contexto, la empresa Fortuna Cools surgió como un pionero en la fabricación de productos que anteriormente se elaboraban con telgopor. Este cambio permitió no solo reducir significativamente la dependencia del contaminante plástico, sino también dar una segunda vida a los desechos de coco.

 

¿En qué consiste el reemplazo de telgopor con cáscaras de coco?

El proceso de transformación es sorprendentemente simple y eficaz. Fortuna Cools recopila las cáscaras de coco de las granjas locales, las corta y deja secar durante una semana. Posteriormente, una máquina convierte estas cáscaras en fibras que se apilan y cosen para crear placas de aislamiento, que se utilizan para fabricar conservadoras térmicas, sustituyendo así al telgopor con un material natural y sostenible.

En este caso específico de las conservadoras térmicas, la empresa demostró que las cáscaras de coco pueden convertirse en aislantes naturales, reemplazando con eficacia al telgopor sin problemas. Las placas, a su vez, están recubiertas con un material fabricado a partir de botellas de plástico recicladas.

La relevancia de esta iniciativa va más allá de la sustitución de un material contaminante. El telgopor, que produce más de 14 millones de toneladas anuales de plástico difícilmente reciclable, plantea un serio problema para el medio ambiente. Es por ello, que aprovechar los desechos de coco no solo disminuye la cantidad de residuos, sino que también contribuye a la reducción de la contaminación plástica. 

En un mundo donde la conciencia ambiental es esencial, proyectos como el de Fortuna Cools demuestran que la creatividad y la responsabilidad medioambiental pueden combinarse. La utilización de cáscaras de coco como alternativa no solo es una solución inteligente, sino también un paso hacia un futuro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

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