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SALUD

2 de febrero de 2024

El efecto de dar y recibir abrazos y por qué contribuyen con la salud emocional

El lenguaje corporal es sabio, y en algunos casos, gestos o acciones dicen más que las palabras. Es más fácil demostrar lo que sentimos con el cuerpo que decirlo, hay reacciones que pueden explicar y expresar nuestros verdaderos sentimientos.
A lo largo del tiempo, diversos estudios científicos han explorado los efectos del contacto físico entre las personas, centrándose específicamente en los abrazos, un gesto natural y habitual que demostró tener efectos saludables.

Los abrazos, gestos impregnados de amor, cariño y afecto, van más allá de una simple expresión emocional: generan una conexión palpable entre las personas. Cada abrazo desencadena la liberación de oxitocina y endorfina, hormonas reconocidas por sus propiedades benéficas que contribuyen a la sensación de bienestar y ayudan a reducir el estrés.

 

El contacto físico y los abrazos

El contacto social es esencial para mejorar la salud y fomentar la construcción de relaciones más estrechas y duraderas. La Universidad de Oxford, en colaboración con la Universidad Aalto de Finlandia, llevó a cabo un estudio que explora cómo el contacto físico está intrínsecamente ligado a las relaciones emocionales de las personas.

Este estudio, que involucró a más de 1,350 participantes de cinco países europeos, se centró en analizar cómo varía el comportamiento en cuanto al contacto físico en función de las relaciones emocionales. Específicamente, se examinó la diferencia en la disposición a tocarse entre aquellos con vínculos cercanos, como familiares y amigos, y la interacción con personas desconocidas.

La finalidad era detectar los patrones corporales de contacto físico basados en los tipos de relaciones, y la importante de tener vínculos sociales.

¿Por qué necesitamos abrazos?

Tras la investigación los especialistas resaltaron los efectos neurobiológicos que se generaban al establecer contactos físicos directos. Un abrazo o caricias estimulan un conjunto específico de nervios, que son las neuronas táctiles aferentes que están en la piel.

“Las tomografías computarizadas muestran una preferencia por la estimulación que se mueve a través de la superficie de la piel, como una caricia”, explicaron los investigadores.

Un factor clave para que las neuronas se activen y transmitan la información al cerebro es la velocidad en la que se hacen las caricias. Los mimos lentos liberan endorfinas, que funcionan como analgésico natural.

Robin Dunbar, uno de los investigadores responsables de la Universidad de Oxford, explica que según los estudios, “las endorfinas están químicamente relacionadas con drogas opiáceas como la morfina”, pero son más efectivas.

El investigador también señaló que la morfina tiene efectos similares al contacto físico directo. Resalta que los abrazos son capaces de amortiguar un dolor físico ya que generan la misma respuesta química en el organismo, libera endorfinas. Un abrazo en un momento de dolor tanto físico como psicológico es reconfortante y necesario.

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